EL Reino Fungi

Fungi


Fungi
Fungi collage.jpg
Amanita muscaria (basidiomiceto), Sarcoscypha coccinea (ascomiceto), moho negro del pan (zigomiceto),
quitridio, Penicillium.
Clasificación científica
Dominio: Eukarya
Reino: Fungi
L., 1753
Divisiones
En biología, el término fungi (latín, literalmente "hongos") designa un reino que incluye a los organismos celulares sin cloroplastos y por lo tanto heterótrofos que poseen paredes celulares compuestas por quitina y células con especialización funcional. Actualmente se consideran como un grupo heterogéneo, polifilético, formado por organismos pertenecientes por lo menos a tres líneas evolutivas independientes. La especialidad de la medicina y de la botánica que se ocupa de los hongos se llama micología, donde se emplea el sufijo -mycota para las divisiones y -mycetes para las clases.
Los hongos son organismos eucarióticos que realizan una digestión externa de sus alimentos, secretando enzimas, y que absorben luego las moléculas disueltas resultantes de la digestion. A esta forma de alimentación se le llama osmotrofia, la cual es similar a la que se da en las plantas, pero, a diferencia de aquéllas, los nutrientes que toman son orgánicos. Los hongos son los descomponedores primarios de la materia muerta de plantas y de animales en muchos ecosistemas, y como tales se ven comúnmente en alimentos en descomposición.
Dentro del esquema de los cinco reinos de Wittaker y Margulis, los hongos pertenecen en parte al reino protista (los hongos ameboides y los hongos con zoosporas) y al reino Fungi (el resto). En el esquema de ocho reinos de Cavalier-Smith pertenecen en parte al reino Protozoa (los hongos ameboides), al reino Chromista (los Pseudofungi) y al reino Fungi todos los demás.
Los hongos pueden formar simbiosis basadas en asociaciones con algas liquenes o con otro grupo en forma de micorrizas, los hongos acompañan a la mayor parte de las plantas, residiendo en sus raíces y ayudándolas a absorber nutrientes del suelo. Se piensa que esa simbiosis fue esencial para la conquista del medio terrestre por las plantas y para la existencia de los ecosistemas continentales.[1]
Los hongos tienen una gran importancia económica para los humanos: las levaduras son las responsables de la fermentación de la cerveza y el pan, y el cultivo de setas es una gran industria en muchos países.

Estructura

Partes de un hongo: (1) Hifa, (2) Conidióforo, (3) Fiálide, (4) Conidia, y (5) Septas
Los hongos unicelulares, aunque frecuentemente en la misma especie se observan fases de uno y otro tipo. Tienen una membrana plasmática (donde predomina el ergosterol en vez de colesterol), núcleo, cromosomas (los hongos son, por lo general, haploides), y orgánulos intracelulares. Aunque ningún hongo es estrictamente anaeróbico, algunos pueden crecer en condiciones anaeróbicas. La membrana celular es rígida, con un componente polisacarídico, hecho de mananos, glucanos y quitina, asociado íntimamente con proteínas.
Los hongos se presentan bajo dos formas principales: hongos filetesmos (antiguamente llamados "mohos") y hongos levaduriformes. El cuerpo de un hongo filamentoso tiene dos porciones, una reproductiva y otra vegetativa.[2] La parte vegetativa, que es haploide y generalmente no presenta coloración, está compuesta por filamentos llamados hifas (usualmente microscópicas); un conjunto de hifas conforma el micelio[3] (usualmente visible). A menudo las hifas están divididas por tabiques llamados septas.
Los hongos levaduriformes — o simplemente levaduras — son siempre unicelulares, de forma casi esférica. No existen en ellos una distinción entre cuerpo vegetativo y reproductivo.

Reproducción de los hongos 

Los hongos se reproducen sobre todo por medio de esporas, las cuales se dispersan en un estado latente, que se interrumpe sólo cuando se hallan condiciones favorables para su germinación. Cuando estas condiciones se dan, la espora germina, surgiendo de ella una primera hifa, por cuya extensión y ramificación se va constituyendo un micelio. La velocidad de crecimiento de las hifas de un hongo es verdaderamente espectacular: en un hongo tropical llega hasta los 5 mm por minuto. Se puede decir, sin exagerar, que algunos hongos se pueden ver crecer bajo los propios ojos.
Las esporas de los hongos se producen en esporangios, ya sea asexualmente o como resultado de un proceso de reproducción sexual. En este último caso la producción de esporas es precedida por la meiosis de las células, de la cual se originan las esporas mismas. Las esporas producidas a continuación de la meiosis se denominan meiosporas. Como la misma especie del hongo es capaz de reproducirse tanto asexual como sexualmente, las meiosporas tienen una capacidad de resistencia que les permite sobrevivir en las condiciones más adversas, mientras que las esporas producidas asexualmente cumplen sobre todo con el objetivo de propagar el hongo con la máxima rapidez y con la mayor extensión posible.
El micelio vegetativo de los hongos, o sea el que no cumple con las funciones reproductivas, tiene un aspecto muy simple, porque no es más que un conjunto de hifas dispuestas sin orden. La fantasía creativa de los hongos se manifiesta sólo en la construcción de cuerpos fructíferos, los cuales, como indica el nombre, sirven para portar los esporangios que producen las esporas.

Orden de caracteres para la identificación en hongos [editar]

A los hongos se les trata desde la antigüedad como vegetales, por la inmovilidad y la presencia de pared celular, a pesar de que son heterótrofos. Esto significa que son incapaces de fijar carbono a través de la fotosíntesis, pero usan el carbono fijado por otros organismos para su metabolismo. Actualmente se sabe que los hongos son más cercanos al reino animal (Animalia) que al reino vegetal (Plantae), y se sitúan junto con los primeros en un taxón monofilético, dentro del grupo de los opistocontos.
Durante la mayor parte de la era paleozoica, los hongos al parecer fueron acuáticos. El primer hongo terrestre apareció, probablemente, en el período silúrico, justo después de la aparición de las primeras plantas terrestres, aunque sus fósiles son fragmentarios. Los hongos de mayor altura que se conocen se desarrollaron hace 350 millones de años, es decir, en el período devónico y correspondían a los llamados protaxites, que alcanzaban los 6 m de altura. Quizás la aparición, poco tiempo después, de los primeros árboles provocó por competencia evolutiva la desaparición de los hongos altos.
A diferencia de los animales, que ingieren el alimento, los hongos lo absorben, y sus células tienen pared celular. Debido a estas razones, estos organismos están situados en su propio reino biológico, llamado Fungi.
Los hongos forman un grupo monofilético, lo que significa que todas las variedades de hongos provienen de un ancestro común. El origen monofilético de los hongos se ha confirmado mediante múltiples experimentos de filogenética molecular; los rasgos ancestrales que comparten incluyen la pared celular quitinosa y la heterotrofia por absorción, así como otras características compartidas.
La taxonomía de los hongos está en un estado de rápida modificación, especialmente debido a artículos recientes basados en comparaciones de ADN, que a menudo traslocan las asunciones de los antiguos sistemas de clasificación.[4] No hay un sistema único plenamente aceptado en los niveles taxonómicos más elevados y hay cambios de nombres constantes en cada nivel, desde el nivel de especie hacia arriba y, según el grupo, también a nivel de especie y niveles inferiores. Hay sitios en Internet como Index Fungorum, ITIS y Wikispecies que registran los nombres preferidos actualizados (con referencias cruzadas a sinónimos antiguos), pero no siempre concuerdan entre sí o con los nombres en la Wikipedia o en cada variante idiomática.
Pese al carácter monofilético o de un ancestro común, los hongos presentan una sorprendente variabilidad morfológica, dada no sólo por el aspecto sino por las dimensiones y características. Así, son hongos los protaxites de 6 m de altura, también lo son los mohos y levaduras, las setas (nombre que se da con precisión a los hongos macroscópicos comestibles que crecen sobre el suelo), las subterráneas trufas o los casi microscópicos, como el oidio o los de la tiña u otras micosis (ptiriasis, etcétera), la roya...
La asociación simbiótica de hongos con algas da lugar a los líquenes.

Clasificación clásica de los hongos 

Flammulina velutipes
Los grupos de la enumeración anterior hasta Oomycota (incluido) no son verdaderos hongos, sino protistas con distintos parentescos cuyas adaptaciones hicieron confundirlos con hongos.

Clasificación actual del reino de los hongos (2009)

Hongos.jpg

Caracteres diferenciales [editar]

Fungus on Fungus.jpg
Detallaremos las de la seta tipo, en forma de paraguas, que tienen pie y sombrero.
  • Sombrero
Tamaño, forma, consistencia, espesor, margen, cutícula, carne.
  • Himenio
Láminas, tubos, poros, aguijones, pliegues.
  • Pie
Forma, dimensión, color, consistencia, anillo, volva, cortina, micelio.
  • Esporada
Color
  • Olor
Anís, almendra amarga, ajo, gas de alumbrado, tinta o fenol, jabón.
  • Sabor
Dulce, acre o picante, amargo
Lugares húmedos y con poca luz

Funcion de la pared celular del hongo 

1. Proteger al hongo de la lisis osmótica y de metabolítos tóxicos 2. Tener permeabilidad a nutrientes,gases y enzimas

Utilidad de los hongos 

Hongos ornamentales

Por la belleza que guardan los hongos, muchos se han usado con un fin estético y ornamental, incluyéndoselos en ofrendas que, acompañados con flores y ramas, son ofrecidas en diversas ceremonias. En la actualidad todavía es fácil encontrar esta costumbre en algunos grupos étnicos de México, como son la náhuatl en la sierra de Puebla-Tlaxcala; los zapotecas en Oaxaca y los tzotziles y tojalabale en Chiapas. Los hongos que destacan entre los más empleados con este fin son los hongos psilocibios y la Amanita muscaria; esta última se ha convertido en el estereotipo de seta por lo altamente llamativa que es, ya que está compuesta por un talo blanco y una sombrilla (basidiocarpo) roja, moteada de color blanco.

Hongos alimenticios

Quizás el primer empleo directo que se les dio a los hongos es el de alimento. Mucho se ha discutido sobre el valor nutritivo de ellos, si bien es cierto a la mayoría se les puede considerar con elevada calidad porque contienen una buena proporción de proteínas y vitaminas y escasa cantidad de carbohidratos y lípidos. Dentro de los más consumidos tenemos: Boletus edulis, Lactarius deliciosus, Russula brevipes y Amanita caesarea. Otros hongos que se consumen notablemente son: Agaricus campestris y A. bisporus, en nuestro medio vulgarmente conocidos como "champiñones" u "hongos de París"; la importancia de éstos se debe a que son de las pocas especies que pueden cultivarse artificialmente y de manera industrial.
Los hongos microscópicos también han invertido directa o indirectamente para la creación de fuentes alimenticias y representan una expectativa de apoyo para el futuro; en este campo cabe citar los trabajos de obtención de biomasa, a partir de levaduras como Candida utilis, que se usa para mejorar el alimento forrajero.
El crecimiento de diversos hongos incluidos sobre algunos alimentos pueden elevar el nivel nutricional de éstos; por ejemplo, en los estados de Tabasco y Chiapas, se consume una bebida fermentada a base de maíz molido, que se le conoce popularmente con el nombre de "pozol", hay estudios realizados que indican que al aumentar los días de fermentación de éste, se incrementa la forma micrológica, proporcionando principalmente sobre todo aminoácidos y proteínas.

Hongos enteógenos (alucinógenos) 

Los hongos enteógenos cobran particular importancia en Mesoamérica, debido a que se encuentran ampliamente distribuidos. Al igual que con los individuos del género Claviceps, los hongos alucinógenos como los hongos psilocibios han sido utilizados últimamente por la industria farmacéutica para la extracción de productos con fines psicoterapéuticos (psilocibinas y psilocinas) y también algunas especies del reino monera. Algunos hongos reportados como tóxicos son en realidad enteógenos. Los hongos mágicos fueron popularizados en el mundo por el investigador Gordon Wasson y la célebre sacerdotisa mazateca.

Hongos medicinales

Desde el descubrimiento por Fleming de la penicilina como un metabolito del mecanismo antagónico que tienen los hongos contra otros microorganismos, se ha desarrollado una gran industria para el descubrimiento, separación y comercialización de nuevos antibióticos. Entre las especies medicinales más importantes podemos citar el Ganoderma lucidum, el Trametes versicolor (o Coriolus v.), el Agaricus blazei, Cordyceps sinensis y el Grifola frondosa, entre muchos otros.

Hongos contaminantes

Los hongos contaminantes resultan un grave problema para el hombre; dentro de las setas cabe mencionar las que parasitan y pudren la madera, como Coniophara o las comúnmente denominadas "orejas". Sin embargo, el mayor perjuicio se obtiene de los hongos microscópicos, sobresaliendo los mohos que pueden atacar y degradar.

Hongos venenosos

En la naturaleza, sólo ciertas variedades de hongos son comestibles, el resto son tóxicos por ingestión pudiendo causar severos daños multisistémicos e incluso la muerte. La Micología tiene estudios detallados sobre estas variedades de hongos. Es muy importante tomar en serio lo antes dicho.
Especies como la Amanita phalloides, Cortinarius orellanus, Amanita muscaria, Chlorophyllum molybdites, Galerina marginata o la Lepiota helveola debido a sus enzimas tóxicas para el ser humano causan síntomas como: taquicardias, vómitos y cólicos dolorosos, sudor frío, exceso de sed y caídas bruscas de la presión arterial, excreciones sanguinolientas. La víctima contrae graves lesiones necróticas en todos los órganos especialmente en el hígado y el riñón. Estos daños son muchas veces irreparables y se requiere transplante de órganos por lo general.
El reconocimiento de estos hongos requiere adquirir el reconocimiento visual de la morfología de los hongos venenosos. No existe ninguna regla general valida para su reconocimiento, la única forma es conocerlos y reconocerlos.
Como tratamiento ambulatorio a aplicar si se sospecha el consumo de hongos venenosos es provocar la inmediata expulsión mediante vómitos de la víctima y dar el llamado Antídoto universal, llevar al afectado a urgencia médica antes de las 4 horas de haberlos consumido para atención de extrema urgencia.
Galería Hongos venenosos

Micocultura 

El cultivo de los hongos se llama micocultura, y se practica por su interés económico o científico. En el primer caso se trata por ejemplo de especies comestibles de géneros como Agaricus o Pleurotus, o de especies saprotróficas que producen sustancias alopáticas (antibióticos) (como la penicilina, producida por hongos del género penicilium). Las levaduras son importantes en la producción de alimentos o bebidas fermentadas, especialmente las del género Saccharomyces, y también como organismos modelo en la investigación biológica.
Es posible cultivar o dejar que prosperen mohos para su estudio en casa o en la escuela. Sobre el pan humedecido crece pronto un micelio de Rhizopus, que forma esporangios globosos y oscuros; y en la cáscara de los cítricos se desarrolla enseguida Penicilium, con sus características esporas verdeazuladas. Los hongos generalmente se desarrollan mejor en la semi oscuridad y en ambientes húmedos.
Sin embargo, es recomendable hacer estos estudios bajo la supervisión de un micólogo o especialista ya que hay mohos altamente peligrosos.

Estructura 

Partes de un hongo: (1) Hifa, (2) Conidióforo, (3) Fiálide, (4) Conidia, y (5) Septas
Los hongos unicelulares, aunque frecuentemente en la misma especie se observan fases de uno y otro tipo. Tienen una membrana plasmática (donde predomina el ergosterol en vez de colesterol), núcleo, cromosomas (los hongos son, por lo general, haploides), y orgánulos intracelulares. Aunque ningún hongo es estrictamente anaeróbico, algunos pueden crecer en condiciones anaeróbicas. La membrana celular es rígida, con un componente polisacarídico, hecho de mananos, glucanos y quitina, asociado íntimamente con proteínas.
Los hongos se presentan bajo dos formas principales: hongos filetesmos (antiguamente llamados "mohos") y hongos levaduriformes. El cuerpo de un hongo filamentoso tiene dos porciones, una reproductiva y otra vegetativa.[2] La parte vegetativa, que es haploide y generalmente no presenta coloración, está compuesta por filamentos llamados hifas (usualmente microscópicas); un conjunto de hifas conforma el micelio[3] (usualmente visible). A menudo las hifas están divididas por tabiques llamados septas.
Los hongos levaduriformes — o simplemente levaduras — son siempre unicelulares, de forma casi esférica. No existen en ellos una distinción entre cuerpo vegetativo y reproductivo.

Reproducción de los hongos 

Los hongos se reproducen sobre todo por medio de esporas, las cuales se dispersan en un estado latente, que se interrumpe sólo cuando se hallan condiciones favorables para su germinación. Cuando estas condiciones se dan, la espora germina, surgiendo de ella una primera hifa, por cuya extensión y ramificación se va constituyendo un micelio. La velocidad de crecimiento de las hifas de un hongo es verdaderamente espectacular: en un hongo tropical llega hasta los 5 mm por minuto. Se puede decir, sin exagerar, que algunos hongos se pueden ver crecer bajo los propios ojos.
Las esporas de los hongos se producen en esporangios, ya sea asexualmente o como resultado de un proceso de reproducción sexual. En este último caso la producción de esporas es precedida por la meiosis de las células, de la cual se originan las esporas mismas. Las esporas producidas a continuación de la meiosis se denominan meiosporas. Como la misma especie del hongo es capaz de reproducirse tanto asexual como sexualmente, las meiosporas tienen una capacidad de resistencia que les permite sobrevivir en las condiciones más adversas, mientras que las esporas producidas asexualmente cumplen sobre todo con el objetivo de propagar el hongo con la máxima rapidez y con la mayor extensión posible.
El micelio vegetativo de los hongos, o sea el que no cumple con las funciones reproductivas, tiene un aspecto muy simple, porque no es más que un conjunto de hifas dispuestas sin orden. La fantasía creativa de los hongos se manifiesta sólo en la construcción de cuerpos fructíferos, los cuales, como indica el nombre, sirven para portar los esporangios que producen las esporas.

Orden de caracteres para la identificación en hongos 

A los hongos se les trata desde la antigüedad como vegetales, por la inmovilidad y la presencia de pared celular, a pesar de que son heterótrofos. Esto significa que son incapaces de fijar carbono a través de la fotosíntesis, pero usan el carbono fijado por otros organismos para su metabolismo. Actualmente se sabe que los hongos son más cercanos al reino animal (Animalia) que al reino vegetal (Plantae), y se sitúan junto con los primeros en un taxón monofilético, dentro del grupo de los opistocontos.
Durante la mayor parte de la era paleozoica, los hongos al parecer fueron acuáticos. El primer hongo terrestre apareció, probablemente, en el período silúrico, justo después de la aparición de las primeras plantas terrestres, aunque sus fósiles son fragmentarios. Los hongos de mayor altura que se conocen se desarrollaron hace 350 millones de años, es decir, en el período devónico y correspondían a los llamados protaxites, que alcanzaban los 6 m de altura. Quizás la aparición, poco tiempo después, de los primeros árboles provocó por competencia evolutiva la desaparición de los hongos altos.
A diferencia de los animales, que ingieren el alimento, los hongos lo absorben, y sus células tienen pared celular. Debido a estas razones, estos organismos están situados en su propio reino biológico, llamado Fungi.
Los hongos forman un grupo monofilético, lo que significa que todas las variedades de hongos provienen de un ancestro común. El origen monofilético de los hongos se ha confirmado mediante múltiples experimentos de filogenética molecular; los rasgos ancestrales que comparten incluyen la pared celular quitinosa y la heterotrofia por absorción, así como otras características compartidas.
La taxonomía de los hongos está en un estado de rápida modificación, especialmente debido a artículos recientes basados en comparaciones de ADN, que a menudo traslocan las asunciones de los antiguos sistemas de clasificación.[4] No hay un sistema único plenamente aceptado en los niveles taxonómicos más elevados y hay cambios de nombres constantes en cada nivel, desde el nivel de especie hacia arriba y, según el grupo, también a nivel de especie y niveles inferiores. Hay sitios en Internet como Index Fungorum, ITIS y Wikispecies que registran los nombres preferidos actualizados (con referencias cruzadas a sinónimos antiguos), pero no siempre concuerdan entre sí o con los nombres en la Wikipedia o en cada variante idiomática.
Pese al carácter monofilético o de un ancestro común, los hongos presentan una sorprendente variabilidad morfológica, dada no sólo por el aspecto sino por las dimensiones y características. Así, son hongos los protaxites de 6 m de altura, también lo son los mohos y levaduras, las setas (nombre que se da con precisión a los hongos macroscópicos comestibles que crecen sobre el suelo), las subterráneas trufas o los casi microscópicos, como el oidio o los de la tiña u otras micosis (ptiriasis, etcétera), la roya...
La asociación simbiótica de hongos con algas da lugar a los líquenes.

Clasificación clásica de los hongos

Flammulina velutipes
Los grupos de la enumeración anterior hasta Oomycota (incluido) no son verdaderos hongos, sino protistas con distintos parentescos cuyas adaptaciones hicieron confundirlos con hongos.

Clasificación actual del reino de los hongos (2009)

Hongos.jpg

Caracteres diferenciales 

Fungus on Fungus.jpg
Detallaremos las de la seta tipo, en forma de paraguas, que tienen pie y sombrero.
  • Sombrero
Tamaño, forma, consistencia, espesor, margen, cutícula, carne.
  • Himenio
Láminas, tubos, poros, aguijones, pliegues.
  • Pie
Forma, dimensión, color, consistencia, anillo, volva, cortina, micelio.
  • Esporada
Color
  • Olor
Anís, almendra amarga, ajo, gas de alumbrado, tinta o fenol, jabón.
  • Sabor
Dulce, acre o picante, amargo
Lugares húmedos y con poca luz

Funcion de la pared celular del hongo

1. Proteger al hongo de la lisis osmótica y de metabolítos tóxicos 2. Tener permeabilidad a nutrientes,gases y enzimas

Utilidad de los hongos 

Por la belleza que guardan los hongos, muchos se han usado con un fin estético y ornamental, incluyéndoselos en ofrendas que, acompañados con flores y ramas, son ofrecidas en diversas ceremonias. En la actualidad todavía es fácil encontrar esta costumbre en algunos grupos étnicos de México, como son la náhuatl en la sierra de Puebla-Tlaxcala; los zapotecas en Oaxaca y los tzotziles y tojalabale en Chiapas. Los hongos que destacan entre los más empleados con este fin son los hongos psilocibios y la Amanita muscaria; esta última se ha convertido en el estereotipo de seta por lo altamente llamativa que es, ya que está compuesta por un talo blanco y una sombrilla (basidiocarpo) roja, moteada de color blanco.

Hongos alimenticios 

Quizás el primer empleo directo que se les dio a los hongos es el de alimento. Mucho se ha discutido sobre el valor nutritivo de ellos, si bien es cierto a la mayoría se les puede considerar con elevada calidad porque contienen una buena proporción de proteínas y vitaminas y escasa cantidad de carbohidratos y lípidos. Dentro de los más consumidos tenemos: Boletus edulis, Lactarius deliciosus, Russula brevipes y Amanita caesarea. Otros hongos que se consumen notablemente son: Agaricus campestris y A. bisporus, en nuestro medio vulgarmente conocidos como "champiñones" u "hongos de París"; la importancia de éstos se debe a que son de las pocas especies que pueden cultivarse artificialmente y de manera industrial.
Los hongos microscópicos también han invertido directa o indirectamente para la creación de fuentes alimenticias y representan una expectativa de apoyo para el futuro; en este campo cabe citar los trabajos de obtención de biomasa, a partir de levaduras como Candida utilis, que se usa para mejorar el alimento forrajero.
El crecimiento de diversos hongos incluidos sobre algunos alimentos pueden elevar el nivel nutricional de éstos; por ejemplo, en los estados de Tabasco y Chiapas, se consume una bebida fermentada a base de maíz molido, que se le conoce popularmente con el nombre de "pozol", hay estudios realizados que indican que al aumentar los días de fermentación de éste, se incrementa la forma micrológica, proporcionando principalmente sobre todo aminoácidos y proteínas.

Hongos enteógenos (alucinógenos) [editar]

Los hongos enteógenos cobran particular importancia en Mesoamérica, debido a que se encuentran ampliamente distribuidos. Al igual que con los individuos del género Claviceps, los hongos alucinógenos como los hongos psilocibios han sido utilizados últimamente por la industria farmacéutica para la extracción de productos con fines psicoterapéuticos (psilocibinas y psilocinas) y también algunas especies del reino monera. Algunos hongos reportados como tóxicos son en realidad enteógenos. Los hongos mágicos fueron popularizados en el mundo por el investigador Gordon Wasson y la célebre sacerdotisa mazateca.

Hongos medicinales 

Desde el descubrimiento por Fleming de la penicilina como un metabolito del mecanismo antagónico que tienen los hongos contra otros microorganismos, se ha desarrollado una gran industria para el descubrimiento, separación y comercialización de nuevos antibióticos. Entre las especies medicinales más importantes podemos citar el Ganoderma lucidum, el Trametes versicolor (o Coriolus v.), el Agaricus blazei, Cordyceps sinensis y el Grifola frondosa, entre muchos otros.

Hongos contaminantes 

Los hongos contaminantes resultan un grave problema para el hombre; dentro de las setas cabe mencionar las que parasitan y pudren la madera, como Coniophara o las comúnmente denominadas "orejas". Sin embargo, el mayor perjuicio se obtiene de los hongos microscópicos, sobresaliendo los mohos que pueden atacar y degradar.

Hongos venenosos [editar]

En la naturaleza, sólo ciertas variedades de hongos son comestibles, el resto son tóxicos por ingestión pudiendo causar severos daños multisistémicos e incluso la muerte. La Micología tiene estudios detallados sobre estas variedades de hongos. Es muy importante tomar en serio lo antes dicho.
Especies como la Amanita phalloides, Cortinarius orellanus, Amanita muscaria, Chlorophyllum molybdites, Galerina marginata o la Lepiota helveola debido a sus enzimas tóxicas para el ser humano causan síntomas como: taquicardias, vómitos y cólicos dolorosos, sudor frío, exceso de sed y caídas bruscas de la presión arterial, excreciones sanguinolientas. La víctima contrae graves lesiones necróticas en todos los órganos especialmente en el hígado y el riñón. Estos daños son muchas veces irreparables y se requiere transplante de órganos por lo general.
El reconocimiento de estos hongos requiere adquirir el reconocimiento visual de la morfología de los hongos venenosos. No existe ninguna regla general valida para su reconocimiento, la única forma es conocerlos y reconocerlos.
Como tratamiento ambulatorio a aplicar si se sospecha el consumo de hongos venenosos es provocar la inmediata expulsión mediante vómitos de la víctima y dar el llamado Antídoto universal, llevar al afectado a urgencia médica antes de las 4 horas de haberlos consumido para atención de extrema urgencia.
Galería Hongos venenosos

Micocultura [editar]

El cultivo de los hongos se llama micocultura, y se practica por su interés económico o científico. En el primer caso se trata por ejemplo de especies comestibles de géneros como Agaricus o Pleurotus, o de especies saprotróficas que producen sustancias alopáticas (antibióticos) (como la penicilina, producida por hongos del género penicilium). Las levaduras son importantes en la producción de alimentos o bebidas fermentadas, especialmente las del género Saccharomyces, y también como organismos modelo en la investigación biológica.
Es posible cultivar o dejar que prosperen mohos para su estudio en casa o en la escuela. Sobre el pan humedecido crece pronto un micelio de Rhizopus, que forma esporangios globosos y oscuros; y en la cáscara de los cítricos se desarrolla enseguida Penicilium, con sus características esporas verdeazuladas. Los hongos generalmente se desarrollan mejor en la semi oscuridad y en ambientes húmedos.
Sin embargo, es recomendable hacer estos estudios bajo la supervisión de un micólogo o especialista ya que hay mohos altamente peligrosos.v


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EL SISTEMA CIRCULATORIO


EL SISTEMA CIRCULATORIO

I.-


Los alimentos ingresan al sistema circulatorio en el proceso de absorción; a través de éste los nutrientes se transportan a través de la sangre a todas las células de nuestro cuerpo, en conjunto con el oxígeno (O2), el dióxido de carbono (CO2) y los desechos que produce la célula.

Los componentes del sistema circulatorio son: la sangre, corazón y vasos sanguíneos





a. - Componentes de la sangre.


La sangre humana está formada por el plasma sanguíneo, los g1óbulos rojos o eritrocitos, los glóbulos blancos o leucocitos y las plaquetas. Su temperatura es de los 36ºC, y una persona adulta tiene un promedio de unos 5 litros de sangre, lo cual corresponde al 8% del peso de su cuerpo.



El plasma sanguíneo, componente líquido


El plasma sanguíneo es el componente líquido de la sangre, es decir, una solución que contiene 90-92 % de agua y transporta sus elementos sólidos (glóbulos y plaquetas). Además, presenta una gran variedad de sustancias en disolución, como azúcares, proteínas, grasas, sales minerales, etc. que se pueden agrupar en tres categorías:

• Proteínas: Son albúminas, globulinas y fibrinógeno. El fibrinógeno es el responsable de la formación de coágulos, y la parte de plasma que no lo contiene se denomina suero sanguíneo.

• Sales inorgánicas: Se encuentran disueltas en forma de aniones (iones cloro, bicarbonato, fosfato y sulfato) y cationes (sodio, potasio, calcio y magnesio). Actúan como una reserva alcalina que mantiene constante el pH y regula el contenido de agua.

• Sustancias de transporte: son moléculas que proceden de la digestión (glucosa, aminoácidos) o de la respiración (nitrógeno, oxígeno), residuos del metabolismo (dióxido de carbono, urea, ácido úrico), o bien sustancias absorbidas por la piel, las mucosas, los pulmones, etc.

Los glóbulos rojos o eritrocitos.



Son células de color rojo capaces de captar gran cantidad de oxígeno. En cada milímetro cúbico de sangre existen entre 4,5 a 6 millones. Esta enorme abundancia hace que la sangre tenga un color rojo intenso. Cuando una persona padece de anemia, la cantidad de glóbulos rojos baja de los niveles normales, según la edad y sexo.

Glóbulos rojos:células «no vivas», pero imprescindibles.




Los glóbulos rojos, también denominados eritrocitos o hematíes, son células sanguíneas en forma de disco bicóncavo: un diámetro de 6-9 micras y un espesor de 1 micra, que aumenta progresivamente hacia los bordes (2,2 micras). El ser humano cuenta con 4,5 o 5 millones de eritrocitos por mm3, que constituyen el 45 % del volumen de la sangre.

Los eritrocitos se producen en la médula ósea a partir de una célula madre y mediante un proceso de eritropoyesis. Esta producción es continua porque, cada segundo, los macrófagos del bazo destruyen unos dos millones de hematíes envejecidos que hay que reemplazar.

Se puede considerar que los glóbulos rojos son células «no vivas», ya que carecen de núcleo y de mitocondrias, pero esto no les impide realizar su función: el transporte de oxígeno.

En su interior, los glóbulos rojos están formados básicamente por hemoglobina, una proteína constituidapor cuatro cadenas de aminoácidos. Cada cadena se asocia a un grupo molecular, el grupo hemo, cada uno de los cuales cuenta con un átomo de hierro, que fija una molécula de oxigeno y la transporta desde los pulmones hasta los tejidos.



Glóbulos blancos: los guerreros de la sangre



A diferencia de los hematíes, los glóbulos blancos o leucocitos presentan una estructura nuclear completa. Su núcleo puede ser esférico, en forma de riñón o polilobulado. Miden entre 6 y 20 micras y su número oscila entre 5.000y 10.000 por mm3 de sangre.


Órganos productores de glóbulos blancos



Existen distintos órganos productores de glóbulos blancos, repartidos por el cuerpo: la médula ósea, el bazo, el timo, los ganglios de las axilas, las amígdalas y las placas de Peyer, en la mucosa intestinal.

Su función es esencialmente defensiva frente a las infecciones, ya sea mediante la absorción y destrucción de bacterias (fagocitosis), o bien a través de procesos inmunológicos.

Dentro de los leucocitos se distinguen dos grandes grupos, los granulocitos y los agranulocitos, según presenten o no granulaciones en su citoplasma.

Los primeros presentan un núcleo con formas muy diversas y actúan por fagocitosis. Los más numerosos y activos son los neutrófilos (70% del total), además de los basófilos (1 %) y de los eosinófilos (4%). Los leucocitos sin granulaciones son los monocitos, de mayor tamaño y gran actividad fagocítica, y los linfocitos, que se dividen en pequeños (el 90%) y grandes (10% restante).


Las plaquetas.



Son fragmentos de células sin núcleo. Hay entre 250.000 y 350.000 en cada mm3 de sangre y su función es la coagulación de la sangre.


Coagulación y hemofilia



Si pones en un tubo de ensayo un poco de sangre, después de 10 o 15 minutos se espesa hasta formar una masa pastosa y homogénea, el coágulo. Posteriormente, el coágulose contrae y se separa de un líquido amarillento y transparente, el suero sanguíneo.


COÁGULO DE SANGRE



El suero se diferencia del plasma en que no contiene fibrinógeno. Esta es una proteína del plasma que, durante el proceso de coagulación, se transforma en fibrina gracias a la acción conjunta de la protrombina, una sustancia fabricada en el hígado, y de la tromboplastina, presente en las plaquetas. El coágulo es, por tanto, una red de fibrina en la cual quedan aprisionados los glóbulos de la sangre y que actúa a modo de tapón en las heridas.

La hemofilia es una enfermedad genética que consiste en la incapacidad de la sangre para coagularse. Por tanto, en los hemofilicos, incluso pequeñas heridas pueden originar abundantes y hasta mortales pérdidas de sangre.

Esta anomalía hereditaria sólo se manifiesta en los hombres, ya que las mujeres únicamente son portadoras del gen, pero no están expuestas a sus consecuencias.




b.- Funciones de la sangre




La sangre realiza varias misiones de gran importancia para el funcionamiento del organismo humano. Las más importantes son:



1.- Transporte de nutrientes.

La sangre transporta las sustancias alimenticias desde el intestino delgado hasta todas las células del cuerpo. Esa misión la realiza el plasma sanguíneo.



2.- Defensa frente a agentes infecciosos.

La sangre realiza una función defensiva contra los microbios y otras sustancias que pueden causar enfermedades. Esta función la realizan tos glóbulos blancos.


3.- Coagulación.

La sangre es la encargada de taponar las heridas, tanto externas como internas que se producen en el cuerpo. Esta función la realizan las plaquetas que, al unirse, bloquean las heridas y coagulan la sangre que fluye por ellas.


4.- Calefacción.

La sangre es un sistema de calefacción para el cuerpo humano. Normalmente, la sangre se encuentra a una temperatura de 36º y calienta todas las zonas del cuerpo a las que llega. Cuando una zona se enfría, la sangre fluye hacia ella y se enrojece; de esta forma se consigue que las que están expuestas al frío se calienten.

c. - Estructuras que forman el sistema circulatorio.



El corazón.


Vista anteroposterior





Vista oblicua anterior derecha




Es un órgano muscular, del tamaño de un puño, situado en el tórax, entre los dos pulmones y ligeramente desplazado a la izquierda, por delante del esófago y apoyado sobre el diafragma. Tiene un volumen similar al de un puño. En su parte interna está dividido en cuatro cavidades o espacios: dos aurículas y dos ventrículos (izquierdos y derechos); entre las aurículas y los ventrículos de cada lado hay válvulas que regulan el paso de la sangre. Del corazón salen arterias y venas. Su función es impulsar la sangre a todo el cuerpo, permitiendo así que cada órgano del cuerpo reciba la cantidad de oxígeno y nutrientes que necesita. Este impulso se transmite a través de las arterias y ello nos permite contar los latidos de las arterias superficiales del cuerpo.



Vasos sanguíneos.


Son tubos encargados de transportar la sangre; corresponden a arterias, venas y capilares.
¿Qué características presentan los siguientes vasos sanguíneos?

Arteria.

Su forma es tubular, de pared gruesa formada por diferentes capas ubicadas en todo el cuerpo. Las arterias principales salen del corazón, como la arteria aorta y la arteria pulmonar. La función principal que cumplen es la de llevar la sangre oxigenada a todo el organismo desde el corazón.









Venas

También tienen forma tubular, sus paredes son más delgadas que las de las arterias y se encuentran a lo largo y ancho de todo el cuerpo. Las venas principales son la vena cava y la vena pulmonar. La función de las venas es transportar el dióxido de carbono (C02).





Capilares.




Sus paredes son mucho más delgadas que las venas y arterias, debido a que llegan a todo nuestro cuerpo en grandes cantidades. Por ello es que cuando se nos produce una herida, sangramos. Los capilares permiten la unión entre venas y arterias.
Su función es vital, ya que a: través de ellos se produce el intercambio de nutrientes con las células: oxígeno, dióxido de carbono y desechos. En los esquemas se les representa con el color rojo a los que resultan de la ramificación de las arterias, porque transportan sangre con un alto contenido de oxígeno (02) y, de color azul, a los que formarán las venas, las cuales llevan sangre con un alto contenido de dióxido de carbono (C02).



Bazo




El bazo es un órgano abdominal, de forma ovoide y color rojizo, que pesa unos 200 g.
Está profusamente irrigado por vasos sanguíneos y puede modificar su volumen mediante la acumulación de sangre en su interior o pulpa esplénica. Aunque no es un órgano vital, en casos de emergencia es capaz de liberar la sangre que ha retenido, con lo que aumenta el riego sanguíneo y la oxigenación de los tejidos.
Al bazo también se le llama cementerio de los glóbulos rojos porque se encarga de eliminar cada segundo unos dos millones de glóbulos rojos envejecidos.
El bazo también interviene en la linfopoyesis o formación del tejido linfático.


d. - Circulación de la sangre.



La circulación sanguínea del cuerpo humano es cerrada, doble y completa: cerrada, porque no se comunica con el exterior, como en los insectos, doble, porque posee dos circuitos; y completa, porque la sangre venosa y la sangre arterial no se mezclan nunca.

La circulación de la sangre ocurre así.






1.- La sangre recoge oxígeno en los pulmones y llega al corazón a través de las venas.

2.- El corazón impulsa la sangre con oxígeno que llega a todos los órganos del cuerpo a través de las arterias.

3.- La sangre con dióxido de carbono vuelve al corazón a través de las venas.

4.- El corazón impulsa la sangre con dióxido de carbono hasta los pulmones a través de la arteria pulmonar. La sangre recoge el oxígeno y se repite el ciclo. La circulación que realiza la sangre entre el corazón y los pulmones recibe el nombre de circulación menor: y el recorrido que realiza la sangre entre el corazón y el resto del cuerpo recibe el nombre de circulación mayor.


El corazón








El corazón pesa entre 200 a 425 gramos (7 y 15 onzas) y es un poco más grande que una mano cerrada. Al final de una vida larga, el corazón de una persona puede haber latido (es decir, haberse dilatado y contraído) más de 3.500 millones de veces. Cada día, el corazón medio late 100.000 veces, bombeando aproximadamente 2.000 galones (7.571 litros) de sangre.

El corazón se encuentra entre los pulmones en el centro del pecho, detrás y levemente a la izquierda del esternón. Una membrana de dos capas, denominada «pericardio» envuelve el corazón como una bolsa. La capa externa del pericardio rodea el nacimiento de los principales vasos sanguíneos del corazón y está unida a la espina dorsal, al diafragma y a otras partes del cuerpo por medio de ligamentos. La capa interna del pericardio está unida al músculo cardíaco. Una capa de líquido separa las dos capas de la membrana, permitiendo que el corazón se mueva al latir a la vez que permanece unido al cuerpo.

El corazón tiene cuatro cavidades. Las cavidades superiores se denominan «aurícula izquierda» y «aurícula derecha» y las cavidades inferiores se denominan «ventrículo izquierdo» y «ventrículo derecho». Una pared muscular denominada «tabique» separa las aurículas izquierda y derecha y los ventrículos izquierdo y derecho. El ventrículo izquierdo es la cavidad más grande y fuerte del corazón. Las paredes del ventrículo izquierdo tienen un grosor de sólo media pulgada (poco más de un centímetro), pero tienen la fuerza suficiente para impeler la sangre a través de la válvula aórtica hacia el resto del cuerpo.


Las válvulas cardíacas


Las válvulas que controlan el flujo de la sangre por el corazón son cuatro:
La válvula tricúspide controla el flujo sanguíneo entre la aurícula derecha y el ventrículo derecho.

La válvula pulmonar controla el flujo sanguíneo del ventrículo derecho a las arterias pulmonares, las cuales transportan la sangre a los pulmones para oxigenarla.

La válvula mitral permite que la sangre rica en oxígeno proveniente de los pulmones pase de la aurícula izquierda al ventrículo izquierdo.

La válvula aórtica permite que la sangre rica en oxígeno pase del ventrículo izquierdo a la aorta, la arteria más grande del cuerpo, la cual transporta la sangre al resto del organismo.


El latido cardíaco






Un latido cardíaco es una acción de bombeo en dos fases que toma aproximadamente un segundo. A medida que se va acumulando sangre en las cavidades superiores (las aurículas derecha e izquierda), el marcapasos natural del corazón (el nódulo SA) envía una señal eléctrica que estimula la contracción de las aurículas. Esta contracción impulsa sangre a través de las válvulas tricúspide y mitral hacia las cavidades inferiores que se encuentran en reposo (los ventrículos derecho e izquierdo). Esta fase de la acción de bombeo (la más larga) se denomina diástole.

La segunda fase de la acción de bombeo comienza cuando los ventrículos están llenos de sangre. Las señales eléctricas generadas por el nódulo SA se propagan por una vía de conducción eléctrica a los ventrículos estimulando su contracción. Esta fase se denomina sístole.Al cerrarse firmemente las válvulas tricúspide y mitral para impedir el retorno de sangre, se abren las válvulas pulmonar y aórtica. Al mismo tiempo que el ventrículo derecho impulsa sangre a los pulmones para oxigenarla, fluye sangre rica en oxígeno del ventrículo izquierdo al corazón y a otras partes del cuerpo.

Cuando la sangre pasa a la arteria pulmonar y la aorta, los ventrículos se relajan y las válvulas pulmonar y aórtica se cierran. Al reducirse la presión en los ventrículos se abren las válvulas tricúspide y mitral y el ciclo comienza otra vez. Esta serie de contracciones se repite constantemente, aumentando en momentos de esfuerzo y disminuyendo en momentos de reposo.

Pero el corazón no actúa en forma independiente. El cerebro detecta las condiciones a nuestro alrededor (el clima, los factores estresantes y el nivel de actividad física) y regula el aparato cardiovascular para poder satisfacer las necesidades del organismo en esas condiciones.

El corazón humano es un músculo que puede mantenerse fuerte y funcionar bien durante cien años o más. Si reducimos los factores de riesgo cardiovascular, podemos mantener sano el corazón durante más tiempo.


El sistema de conducción


Los impulsos eléctricos generados por el músculo cardíaco (el miocardio) estimulan la contracción del corazón. Esta señal eléctrica se origina en el nódulo sinoauricular (SA) ubicado en la parte superior de la aurícula derecha. El nódulo SA también se denomina el «marcapasos natural» del corazón. Los impulsos eléctricos de este marcapasos natural se propagan por las fibras musculares de las aurículas y los ventrículos estimulando su contracción. Aunque el nódulo SA envía impulsos eléctricos a una velocidad determinada, la frecuencia cardíaca podría variar según las demandas físicas o el nivel de estrés o debido a factores hormonales.





Los impulsos eléctricos generados por el músculo cardíaco (el miocardio) estimulan el latido (contracción) del corazón. Esta señal eléctrica se origina en el nódulo sinoauricular (SA) ubicado en la parte superior de la aurícula derecha. El nódulo SA también se denomina el «marcapasos natural» del corazón. Cuando este marcapasos natural genera un impulso eléctrico, estimula la contracción de las aurículas. A continuación, la señal pasa por el nódulo auriculoventricular (AV). El nódulo AV detiene la señal un breve instante y la envía por las fibras musculares de los ventrículos, estimulando su contracción. Aunque el nódulo SA envía impulsos eléctricos a una velocidad determinada, la frecuencia cardíaca podría variar según las demandas físicas o el nivel de estrés o debido a factores hormonales.





El aparato cardiovascular




El corazón y el aparato circulatorio componen el aparato cardiovascular. El corazón actúa como una bomba que impulsa la sangre hacia los órganos, tejidos y células del organismo. La sangre suministra oxígeno y nutrientes a cada célula y recoge el dióxido de carbono y las sustancias de desecho producidas por esas células. La sangre es transportada desde el corazón al resto del cuerpo por medio de una red compleja de arterias, arteriolas y capilares y regresa al corazón por las vénulas y venas. Si se unieran todos los vasos de esta extensa red y se colocaran en línea recta, cubrirían una distancia de 60.000 millas (más de 96.500 kilómetros), lo suficiente como para circundar la tierra más de dos veces.

El aparato circulatorio unidireccional transporta sangre a todas las partes del cuerpo. Este movimiento de la sangre dentro del cuerpo se denomina «circulación». Las arterias transportan sangre rica en oxígeno del corazón y las venas transportan sangre pobre en oxígeno al corazón.

En la circulación pulmonar, sin embargo, los papeles se invierten. La arteria pulmonar es la que transporta sangre pobre en oxígeno a los pulmones y la vena pulmonar la que transporta sangre rica en oxígeno al corazón.

En la ilustración, los vasos que transportan sangre rica en oxígeno aparecen en rojo y los que transportan sangre pobre en oxígeno aparecen en azul.

Veinte arterias importantes atraviesan los tejidos del organismo donde se ramifican en vasos más pequeños denominados «arteriolas». Las arteriolas, a su vez, se ramifican en capilares que son los vasos encargados de suministrar oxígeno y nutrientes a las células. La mayoría de los capilares son más delgados que un pelo. Muchos de ellos son tan delgados que sólo permiten el paso de una célula sanguínea a la vez. Después de suministrar oxígeno y nutrientes y de recoger dióxido de carbono y otras sustancias de desecho, los capilares conducen la sangre a vasos más anchos denominados «vénulas». Las vénulas se unen para formar venas, las cuales transportan la sangre nuevamente al corazón para oxigenarla.



Vasos sanguíneos de la cabeza y la parte superior del tronco




Arterias de la cabeza y la parte superior del tronco





Venas de la cabeza y la parte superior del tronco





Vasos sanguíneos del tronco







El aparato circulatorio unidireccional transporta sangre a todas las partes del cuerpo. Este movimiento de la sangre dentro del cuerpo se denomina «circulación». Las arterias transportan sangre rica en oxígeno del corazón y las venas transportan sangre pobre en oxígeno al corazón.

En la circulación pulmonar, sin embargo, los papeles se invierten. La arteria pulmonar es la que transporta sangre pobre en oxígeno a los pulmones y la vena pulmonar la que transporta sangre rica en oxígeno al corazón.

En la ilustración, los vasos que transportan sangre rica en oxígeno aparecen en rojo y los que transportan sangre pobre en oxígeno aparecen en azul.



Vasos sanguíneos del brazo







Vasos sanguíneos de la pierna






La sangre





El aparato circulatorio es la ruta por la cual las células del organismo reciben el oxígeno y los nutrientes que necesitan, pero es la sangre la que transporta el oxígeno y los nutrientes. La sangre está compuesta principalmente de plasma, un líquido amarillento que contiene un 90 % de agua. Pero además de agua, el plasma contiene sales, azúcar (glucosa) y otras sustancias. Y lo que es más importante aún, el plasma contiene proteínas que transportan nutrientes importantes a las células del organismo y fortalecen el sistema inmunitario para que pueda combatir las infecciones.

El hombre medio tiene entre 10 y 12 pintas de sangre en el cuerpo. La mujer media tiene entre 8 y 9 pintas. Para darle una idea de la cantidad de sangre que esto representa, 8 pintas equivalen a un galón (piense en un galón de leche).

¿Qué es la sangre?


La sangre es en realidad un tejido. Es espesa porque está compuesta de una variedad de células, cada una de las cuales tiene una función diferente. La sangre consiste en un 80 % de agua y un 20 % de sustancias sólidas.

Sabemos que la sangre está compuesta principalmente de plasma. Pero hay 3 tipos principales de células sanguíneas que circulan con el plasma:
  • Plaquetas, que intervienen en el proceso de coagulación sanguínea. La coagulación detiene el flujo de sangre fuera del cuerpo cuando se rompe una vena o una arteria. Las plaquetas también se denominan trombocitos.

  • Glóbulos rojos, que transportan oxígeno. De los 3 tipos de células sanguíneas, los glóbulos rojos son las más numerosas. Un adulto sano tiene alrededor de 35 billones de estas células. El organismo crea alrededor de 2,4 millones de estas células por segundo y cada una vive unos 120 días. Los glóbulos rojos también se denominan eritrocitos.

  • Glóbulos blancos, que combaten las infecciones. Estas células, que tienen muchas formas y tamaños diferentes, son vitales para el sistema inmunitario. Cuando el organismo combate una infección, aumenta su producción de estas células. Aun así, comparado con el número de glóbulos rojos, el número de glóbulos blancos es bajo. La mayoría de los adultos sanos tiene alrededor de 700 veces más glóbulos rojos que blancos. Los glóbulos blancos también se denominan leucocitos.
La sangre contiene además hormonas, grasas, hidratos de carbono, proteínas y gases.


¿Qué hace la sangre?



La sangre transporta oxígeno de los pulmones y nutrientes del aparato digestivo a las células del organismo. También se lleva el dióxido de carbono y todos los productos de desecho que el organismo no necesita. (Los riñones filtran y limpian la sangre.) La sangre además:
  • Ayuda a mantener el cuerpo a la temperatura correcta.

  • Transporta hormonas a las células del organismo.

  • Envía anticuerpos para combatir las infecciones.

  • Contiene factores de coagulación para favorecer la coagulación de la sangre y la cicatrización de los tejidos del cuerpo.
Grupos sanguíneos



Hay 4 grupos sanguíneos diferentes: A, B, AB y O. Los genes heredados de los padres (1 de la madre y 1 del padre) determinan el grupo sanguíneo de una persona.


Como las células dentro de los huesos producen sangre constantemente, el organismo típicamente puede reponer la sangre que se escapa a través de una herida pequeña. Pero cuando se pierde mucha sangre a través de heridas grandes, ésta debe reponerse por medio de una transfusión de sangre (sangre donada por otras personas). Para poder realizar una transfusión de sangre, es necesario que los grupos sanguíneos del donante y el receptor sean compatibles. Las personas del grupo sanguíneo O se denominan donantes universales, porque pueden donar sangre a cualquiera, pero sólo pueden recibir transfusiones de otras personas del grupo sanguíneo O.


Análisis de sangre y enfermedades cardiovasculares



Algunos análisis de sangre sirven para determinar si hay algún problema del corazón, los pulmones o los vasos sanguíneos.
  • Perfil enzimático cardíaco, que mide los niveles de enzimas cardíacas en la sangre. Ciertas enzimas estarán presentes si el músculo cardíaco (el miocardio) ha sido dañado por un ataque cardíaco, porque las células cardíacas dañadas vierten estas enzimas en la sangre. La enzima cardíaca más comúnmente segregada es la creatincinasa.

  • Análisis de troponina, que mide la cantidad de troponina (un tipo de proteína) en la sangre. La troponina interviene en la contracción del miocardio. Si hay niveles elevados de troponina en la sangre (troponina T o troponina I), es muy probable que el miocardio esté dañado. La cantidad de troponina vertida en la sangre está relacionada con el grado de daño miocárdico.

  • Gasometría arterial, que mide lo bien que los pulmones oxigenan la sangre.

  • Perfil lipoproteico (colesterol), que mide la cantidad de grasas o lípidos en la sangre.

  • Hemocultivo, que puede emplearse para determinar si hay microorganismos (tales como las bacterias que causan la endocarditis) en el organismo. Tras extraer la sangre, se la coloca en un medio de cultivo que favorece el crecimiento de bacterias. A continuación se analizan las bacterias para determinar de qué tipo son y qué medicamentos pueden emplearse para matarlas.

  • Estudio de coagulación, que mide la capacidad de coagulación de la sangre. La coagulación detiene el flujo de sangre fuera del cuerpo cuando se rompe una vena o una arteria.

APARATOS CIRCULATORIO Y EXCRETOR



En esta unidad se estudian dos importantes aparatos relacionados con las funciones de nutrición:

El aparato circulatorio y el excretor.

El aparato circulatorio se encarga de transportar substancias en el organismo: Lleva los nutrientes resultado de la digestión desde el tubo digestivo hasta todas y cada una de las células del cuerpo, transporta las substancias de desecho, producto del metabolismo de las células, desde estas hasta los órganos de la excreción y transporta las hormonas, tan importantes para que el organismo funcione coordinadamente. Además regula la temperatura del cuerpo. El aparato excretor, por su parte, es el encargado de sacar del organismo los productos de desecho que ha llevado hasta él el aparato circulatorio.




El riñón, órgano principal de la excreción, puede hacerlo gracias a su compleja estructura que le permite recuperar casi en su totalidad el agua y los productos útiles que irremediablemente salen de la sangre junto con los productos de desecho. Al hacer esto el riñón está controlando, a la vez, la concentración de sales en el organismo. Los pulmones se encargan de excretar las substancias de desecho de naturaleza gaseosa.




Nati CALDERÓN
Rosa Mª MARÍN
Luis VICENTE


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APARATO CIRCULATORIO



1.- EL APARATO CIRCULATORIO ESTÁ CONSTITUIDO POR UN LÍQUIDO (LA SANGRE), QUE CIRCULA POR UN SISTEMA DE TUBERÍAS (LOS VASOS SANGUÍNEOS), IMPULSADO POR UNA BOMBA (EL CORAZÓN).



ES NECESARIO UN SISTEMA DE TRANSPORTE PARA LLEVAR HASTA LAS CÉLULAS LO QUE ESTAS NECESITAN: LOS PRODUCTOS DE LA DIGESTIÓN Y OXÍGENO.



La vida supone actividad y, por lo tanto, un consumo constante de energía. Como todas las funciones, un ser vivo las realiza por medio de sus células. Es necesario que estas puedan disponer de la energía que necesitan. Lo consiguen mediante el metabolismo que oxida la materia orgánica que constituye el alimento. Ello exige dos cosas y tiene una consecuencia.
De las dos cosas que exige, una es que el alimento llegue a todas las células y la otra es que también llegue el oxígeno necesario para realizar esa oxidación que va a producir energía.

La consecuencia de tal utilización del alimento es que se generan productos de desecho que deben ser retirados para que no causen daño.

El aparato circulatorio es el encargado de ese transporte. Él lleva los alimentos y retira los productos de desecho, permitiendo así que las células funcionen en óptimas condiciones.


EL APARATO EXCRETOR SE ENCARGA DE RETIRAR LOS PRODUCTOS DE DESECHO QUE LLEVA EL APARATO CIRCULATORIO.




Los productos de desecho serán extraídos del aparato circulatorio por el aparato excretor el cual los pondrá donde ya no causen perjuicios y desde dónde serán eliminados, arrojándolos al medio externo.


1.1.- LA SANGRE ESTÁ FORMADA POR VARIOS TIPOS DE CÉLULAS, DENTRO DE UNA MASA LÍQUIDA, EL PLASMA SANGUÍNEO.












Se considera que la sangre es un tejido constituido, como todos ellos, por células y por una sustancia intercelular que en este caso es de naturaleza líquida y que se llama plasma sanguíneo.



La composición media del plasma sanguíneo es la siguiente:






El otro componente de la sangre, las células sanguíneas, son las que figuran en el siguiente cuadro:



1.2.- EXISTEN TRES TIPOS PRINCIPALES DE VASOS SANGUÍNEOS: ARTERIAS, VENAS Y CAPILARES



La circulación sanguínea en el ser humano es cerrada, ya que siempre circula por el interior de un extenso sistema de conductos: los vasos sanguíneos. Estos vasos son de tres tipos: Arterias, venas y capilares.

Las arterias son las que llevan la sangre que sale del corazón hacia las distintas partes del cuerpo.

Presentan una pared elástica y resistente, que les permite soportar la presión con la que la sangre sale del corazón. Al contraerse este, la sangre sale de golpe acumulándose en la arteria que debido a ello se hincha. Las paredes de la arteria presionan a la sangre que no puede retroceder hacia el corazón porque unas válvulas, llamadas válvulas sigmoideas, se lo impiden, de modo que es empujada hacia delante, iniciándose así su recorrido. Si no fuese por esa presión la sangre no circularía.



Las venas transportan sangre desde los órganos hacia el corazón. Su pared es más fina y menos resistente que la de las arterias pues la sangre circula por ellas con menos presión.

En su interior presentan unas válvulas, llamadas válvulas venosas o semilunares que impiden el retroceso de la sangre.



Los capilares son vasos de grosor extremadamente fino (de ahí el nombre de capilares, dando a entender que son finos como cabellos).

Su pared está formada por una sola capa de células (llamada endotelio), que permite la filtración de los componentes de la sangre hacia las células y de los desechos de estas hacia la sangre. Todos los órganos poseen un sistema de capilares.

Las arterias, conforme se alejan del corazón, se van ramificando en otras mas finas de modo que cuando llegan a los órganos ya son capilares. Estos se van uniendo dando lugar a vasos cada vez más gruesos, las venas, que devuelven la sangre al corazón.



Actividad 2 Interactivo
http://recursos.cnic...des/activi2.htm



1.3.- EL CORAZÓN ES UN MÚSCULO CON 4 CAVIDADES: DOS AURÍCULAS Y DOS VENTRÍCULOS. VARIAS VÁLVULAS IMPIDEN QUE LA SANGRE PUEDA RETROCEDER.


El corazón es un órgano hueco, cuyas paredes están formadas por un tejido muscular llamado miocardio.



En su interior existe un tabique longitudinal que divide al corazón en dos partes, sin comunicación entre ellas: La izquierda y la derecha.

En cada una de estas partes hay dos cavidades: unas arriba, las aurículas y otras abajo, los ventrículos. Cada aurícula está comunicada con el ventrículo de su lado mediante una válvula. Se llama válvula tricúspide la del lado derecho y válvula mitral la del izquierdo.

Las paredes de las aurículas son mas delgadas que las de los ventrículos, pues su trabajo es menor que el de estos.

Las células que forman la pared del corazón, como todas, necesitan nutrientes y producen desechos. Las arterias y venas coronarias son las encargadas de realizar esa tarea para el músculo cardiaco.


Actividad 3 Interactivo. Un muy buen ejercicio !!!
http://recursos.cnic.../actividad3.htm


2.- CON SUS MOVIMIENTOS DE SÍSTOLE (CONTRACCIÓN) Y DIÁSTOLE (RELAJACIÓN) LA PARTE DERECHA DEL CORAZÓN ENVÍA LA SANGRE A LOS PULMONES Y LA PARTE IZQUIERDA LA ENVÍA A TODO EL CUERPO. HAY PUES UNA DOBLE CIRCULACIÓN.





La sangre llega al corazón por una serie de venas. En la aurícula derecha desembocan las venas cavas y en la izquierda las venas pulmonares. La sangre va llenando las aurículas impulsada por las propias venas. Cuando se llenan, ambas aurículas se contraen a la vez (sístole auricular) pasando la sangre cada una a su ventrículo a través de las respectivas válvulas.

A continuación de contraen los ventrículos (sístole ventricular). La sangre no puede volver a la aurícula, porque se lo impide las válvulas y no le queda más remedio que salir por las arterias. Del ventrículo derecho sale la arteria pulmonar y del izquierdo la arteria aorta.

A continuación todo el corazón se relaja (diástole general) y vuelve a iniciarse el ciclo.

Ahora puede enterderse por qué las paredes de las aurículas son más finas que las de los ventrículos. Las primeras sólo deben empujar la sangre hasta los ventrículos. Estos, por el contrario, tienen que impulsar la sangre para que llegue mucho más lejos: El ventrículo derecho hasta los pulmones, el izquierdo a todo el cuerpo. Por esa razón las paredes del izquierdo son mas gruesas que las del derecho.

La circulación sanguínea en el ser humano es doble, es decir, existen dos circuitos: el mayor que corresponde a todo el cuerpo y el menor, que corresponde a los pulmones. 



3.- LA SANGRE SE CARGA DE ALIMENTOS EN EL HÍGADO, AL CUAL LOS HA LLEVADO LA PROPIA SANGRE DESDE EL TUBO DIGESTIVO, Y SE CARGA DE OXÍGENO EN LOS ALVÉOLOS PULMONARES.





El intercambio de gases en los pulmones:

EN LOS ALVÉOLOS PULMONARES SE INTERCAMBIAN LOS GASES ENTRE EL AIRE Y LA SANGRE.


Las paredes de los alvéolos pulmonares son muy delgadas y están rodeadas por una red de capilares sanguíneos.

En los alvéolos se realiza el intercambio de gases (O2 y CO2) entre el aire que hay en el interior de los alvéolos y la sangre que circula por los capilares sanguíneos. El intercambio de gases ocurre mediante un proceso físico llamado difusión, que consiste en que las moléculas se desplazan desde donde hay más concentración a donde hay menos.

El oxígeno es transportado en la sangre por una molécula muy conocida, la hemoglobina, de intenso color rojo. En ella hay hierro y es a él al que se une el oxígeno. La hemoglobina está dentro de los glóbulos rojos o hematíes.

El dióxido de carbono se transporta disuelto en el plasma sanguíneo (la parte líquida de la sangre).



Intercambio de gases en un alveolo









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Un paréntesis..

ANGIOLOGÍA



La Angiología (del griego angios vaso y logos discurso) tiene por objeto el estudio del sistema vascular periférico.

El aparato circulatorio permite el transporte rápido de la sangre y los elementos que contiene entre las distintas partes del organismo, movilizar la cantidad precisa de la misma entre los diversos sectores según las necesidades funcionales y regular la temperatura corporal.

Ello hace posible el intercambio, transporte y eliminación de sustancias entre los diversos medios, logrando el aporte de oxígeno (función pulmonar), el aporte energético (función digestiva), la distribución de sustancias secretadas (función endocrina) y la eliminación de productos de excreción (función renal).

El sistema cardiovascular dispone de un sistema impulsor formado por el corazón y las grandes arterias, de un sistema colector y de retorno formado por el sistema venoso y de una extensa red capilar capaz de adaptarse continuamente a nivel funcional con objeto de conseguir el correcto intercambio en los diversos órganos y tejidos.


Funcionalmente, el sistema vascular se divide en 5 sectores:



1.- Sector de aporte arterial o reserva de presión, formado por la aorta y las grandes arterias musculares, que tienen como función mantener el flujo sanguíneo a una presión uniforme y suficiente para que llegue con la rapidez y el volumen precisos a los distintos órganos y tejidos.


2.- Sector de resistencia, integrado por arterias pequeńas, arteriolas, metaarteriolas y vénulas. Controla el flujo sanguíneo hacia los capilares según las necesidades de irrigación del órgano o tejido en cada momento, lo que determina y regula las resistencias periféricas. Unido al sector de reserva de presión contiene, en condiciones de reposo, aproximadamente el 20% del volumen sanguíneo.


3.- Sector de intercambio o lecho capilar, en el que se intercambian líquidos y elementos nutritivos entre la sangre y el intersticio celular a través de las delgadas y permeables paredes vasculares. Contiene el 5% del volumen sanguíneo.


4.- Sector de reserva de volumen y retorno venoso. Las venas almacenan el 75% del volumen sanguíneo y transportan a su través la sangre desde los tejidos al corazón.


5.- Sector de seguridad o sistema linfático. Los capilares linfáticos se originan en la unidad microcirculatoria terminal, recogen el material proteico del filtrado capilar y el excedente del líquido intersticial no reabsorbido en la zona vénulo-capilar. A través de los vasos linfáticos lo transporta a venas mayores, lo que constituye una válvula de seguridad o tercera circulación.


La regulación funcional del sistema vascular se ejerce por factores nerviosos autónomos (simpático) y factores bioquímicos locales (óxido nítrico, prostaciclinas), de modo que se determina el flujo sanguíneo más adecuado en cada momento.

Las enfermedades circulatorias constituyen en la actualidad la primera causa de muerte e incapacidad en las sociedades adelantadas.


4.- LA SANGRE REALIZA OTRAS FUNCIONES, COMO TRANSPORTAR LOS PRODUCTOS DE DESECHO HASTA LOS ÓRGANOS DE LA EXCRECIÓN, TRANSPORTAR HORMONAS, REGULAR LA TEMPERATURA, INTERVENIR EN LAS REACCIONES DEFENSIVAS DEL ORGANISMO, ETC.




La sangre es el vehículo transportador por excelencia. Lleva todos los nutrientes, las sustancias de desecho, moléculas reguladoras como las hormonas, otras con función defensiva, los anticuerpos, producto esencial del sistema inmunitario, etc.

Además hace que la temperatura del cuerpo se mantenga alrededor de los 37ºC, que es la ideal para un funcionamiento óptimo de las reacciones químicas del metabolismo.


5.- SISTEMA LINFÁTICO Y LINFA


Además del sistema circulatorio sanguíneo existe otro sistema, el linfático, que se encarga de recoger el exceso de líquido que circula entre las células (líquido intersticial) para devolverlo a la sangre. También recoge en el intestino los productos resultantes de la digestión de las grasas.

Interactivo

http://recursos.cnic...contenidos7.htm



El sistema linfático está constituido por ganglios linfáticos y vasos linfáticos por los que circula un líquido llamado linfa. Los capilares linfáticos se unen formando conductos cada vez de mayor diámetro llamados venas linfáticas que desembocan en las venas subclavias. En los ganglios linfáticos se forman linfocitos.










Actividad 5
http://recursos.cnic...des/activi5.htm


Escribe el número que corresponde a los siguientes vasos sanguíneos

5.- Circuitos I

VENA PULMONAR =
VENA CAVA =
ARTERIA PULMONAR =
AORTA =



Actividad 6
http://recursos.cnic...des/activi6.htm

Indica el recorrido de una gota de sangre en cada uno de los siguientes circuitos.
6.- Circuitos II

1º.- Desde la vena cava inferior hasta llegar al riñón:
Vena cava Þ___ Þ___ Þ___ Þ___ Þ___ Þ___ Þ___ Þ___ Þ___ ÞRiñón

2º.- Desde la aurícula izquierda, pasando por el hígado, hasta llegar de nuevo a la aurícula izquierda:
Aurícula izquierda Þ___ Þ___ Þ___ Þ___ Þ___ Þ___ Þ___ Þ___ Þ___ Þ___ Þ___ Þ Aurícula izquierda

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6.- LAS ENFERMEDADES CARDIOVASCULARES SON LA PRINCIPAL CAUSA DE MUERTE EN NUESTRA SOCIEDAD


He aquí algunas de las enfermedades cardiovasculares más frecuentes:

ARRITMIA: Es una alteración del ritmo cardiaco, con momentos en los que late con mayor rapidez y otros en los que lo hace más lentamente.

TAQUICARDIA: Es una aceleración del ritmo cardiaco que se mantiene durante algún tiempo.

HIPERTENSIÓN: La tensión arterial es una medida de la presión de la sangre en el interior de las arterias. Como es distinta en sístole (mayor) que en diástole (menor) se dan dos valores, conocidos como máxima y mínima.

Debido a diversas causas, esta presión puede alcanzar valores muy elevados, situación denominada hipertensión. Existe riesgo de ruptura de los vasos (derrame), o de fallo del riñón.

INSUFICIENCIA CORONARIA: Las arterias coronarias son las que aportan los nutrientes que necesitan las células del corazón. Si este aporte es menor del necesario se habla de insuficiencia coronaria.

ANGINA DE PECHO: Dolor torácico y sensación de opresión, centrada detrás del esternón. Los ataques se desencadenan, generalmente, por ejercicio (levantar pesos, deporte, actividad sexual) o estrés emocional, y se alivian con el reposo. También pueden desencadenarse por frío extremo o por comidas pesadas.

La angina es un síntoma, y no una enfermedad. Es el resultado directo de la falta de sangre en el músculo cardíaco (isquemia).

INFARTO DE MIOCARDIO: Los vasos sanguíneos que llevan oxígeno y nutrientes al músculo cardíaco pueden estar parcialmente obstruidos, lo que disminuye el aporte de oxígeno y nutrientes al propio corazón. El efecto va desde una angina de pecho, a un infarto de miocardio. En este caso la interrupción del aporte de sangre es permanente e irreversible y ocurre cuando se desarrolla un trombo (un coágulo) que materialmente tapona el vaso provocando la muerte de las células que recibían los nutrientes por ese vaso.






IDEAS FUNDAMENTALES



Es necesario un sistema de transporte para llevar hasta las células lo que estas necesitan.

Este transporte lo realiza fundamentalmente un líquido: la sangre, que circula por el interior de tres tipos de vasos sanguíneos: arterias, venas y capilares.

La sangre está formada por varios tipos de células y el plasma sanguíneo.

La sangre es impulsada por el corazón.

El corazón es un músculo con 4 cavidades: dos aurículas y dos ventrículos.

Con sus movimientos de sístole (contracción) y diástole (relajación) la parte derecha del corazón envía la sangre a los pulmones y la parte izquierda la envía a todo el cuerpo. Hay pues una doble circulación.

La sangre realiza otras funciones, como transportar los productos de desecho hasta los órganos de la excreción, transportar hormonas, regular la temperatura, intervenir en las reacciones defensivas del organismo, etc.

Los riñones, glándulas sudoríparas y pulmones son los órganos de la excreción que consiguen sacar del organismo los productos de desecho.



El aparato urinario está formado por: los riñones, los uréteres, vejiga de la orina y uretra.

La nefrona es la unidad funcional del riñón. Hay millones en cada riñón.

El riñón también regula la concentración de sales en la sangre.

Las enfermedades cardiovasculares son la principal causa de muerte en nuestra sociedad


Algunas anomalías del aparato excretor son muy frecuentes.



Mapa Conceptual


ENCICLOPEDIA DE SALUD Y SEGURIDAD EN EL TRABAJO


EL CUERPO HUMANO



SANGRE

Director del capítulo

Bernard D. Goldstein



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SISTEMA HEMATOPOYETICO Y LINFATICO


Bernard D. Goldstein



El sistema linfohematopoyético está constituido por la sangre, la
médula ósea, el bazo, el timo, los vasos y los ganglios linfáticos.

En conjunto, la sangre y la médula ósea forman el sistema hematopoyético.

La médula ósea es el lugar en el que se producen las
células para reponer constantemente los elementos celulares de la
sangre (eritrocitos, neutrófilos y plaquetas). Esta producción está
controlada estrechamente por un grupo de factores del crecimiento.

Los neutrófilos y las plaquetas se consumen a medida que
realizan sus funciones fisiológicas, mientras que los eritrocitos
acaban por envejecer y tienen una supervivencia superior a su
período de utilidad. Para cumplir adecuadamente sus funciones,
los elementos celulares de la sangre deben circular en las cantidades
apropiadas y mantener su integridad estructural y fisiológica.

Los eritrocitos contienen hemoglobina, que les permite
captar oxígeno y suministrarlo a los tejidos para mantener el
metabolismo celular. Normalmente, los eritrocitos sobreviven en
la circulación unos 120 días cumpliendo estas funciones. Los
neutrófilos aparecen en la sangre cuando se dirigen a los tejidos
para participar en la respuesta inflamatoria a los microbios y
otros agentes. Las plaquetas circulantes desempeñan un papel
esencial en la hemostasia.

La médula ósea tiene una capacidad de producción asombrosa.

Cada día, la médula sustituye 3.000 millones de eritrocitos
por cada kilogramo de peso corporal. Los neutrófilos
tienen una vida media en la circulación de sólo 6 horas, y cada
día deben producirse 1.600 millones de neutrófilos por kg de
peso corporal. La población plaquetaria debe renovarse completamente
cada 9,9 días. Debido a esta necesidad de producir
grandes cantidades de células funcionales, la médula ósea es
muy sensible a cualquier agresión infecciosa, química, metabólica
o ambiental que altere la síntesis del ADN o interrumpa la
formación de la maquinaria subcelular vital de los eritrocitos, los
leucocitos o las plaquetas. Además, como las células hemáticas
derivan de la médula ósea, la sangre periférica constituye un
indicador sensible y muy exacto de la actividad medular. Es muy
fácil obtener sangre para su análisis mediante venopunción, y el
estudio de la sangre puede proporcionar indicios precoces de la
existencia de enfermedades de etiología ambiental.

Puede considerarse al sistema hematológico como un
conducto para las sustancias que penetran en el organismo y
como un sistema en el que puede influir negativamente la exposición
laboral a agentes potencialmente nocivos. Las muestras de
sangre pueden servir como control biológico de la exposición y
ofrecer un medio de valorar los efectos de la exposición laboral
sobre el sistema linfohematopoyético y otros órganos del cuerpo.

Los agentes ambientales pueden interferir en el sistema hematopoyético
de varias formas: inhibición de la síntesis de la hemoglobina,
inhibición de la producción o la función celulares,
leucemogénesis y aumento de la destrucción de los eritrocitos.

Las anomalías del número o la función de las células sanguíneas
causadas directamente por riesgos profesionales pueden
dividirse en aquéllas en las que el problema hematológico es el
efecto más importante, como la anemia aplásica inducida por el
benceno, y aquellas otras en las que se observa un efecto hematológico
directo pero de menor importancia que los efectos
sobre otros sistemas u órganos, como la anemia inducida por el
plomo. En ocasiones, las alteraciones hematológicas son un efecto
secundario de un riesgo laboral. Por ejemplo, la policitemia
secundaria puede deberse a una neumopatía de origen laboral.

En la Tabla 1.1 se enumeran los riesgos sobre los que existe una
certeza razonable de que tienen un efecto directo en el sistema
hematológico.


Tabla 1.1 • Agentes seleccionados relacionados con la
metahemoglobinemia de etiología ambiental
y profesional

• Agua de pozo contaminada por nitratos
• Gases nitrosos (en soldadura y silos)
• Tintes de anilina
• Alimentos ricos en nitratos o nitritos
• Bolitas matapolillas (que contienen naftaleno)
• Clorato potásico
• Nitrobencenos
• Fenilendiamina
• Toluenodiamina



Ejemplos de riesgos laborales que afectan
fundamentalmente al sistema hematológico


Benceno



A finales del siglo pasado se determinó que el benceno era un
tóxico laboral que producía anemia aplásica (Goldstein 1988).
Existen pruebas concluyentes de que el responsable de esta toxicidad
hematológica no es el propio benceno, sino uno o varios de
sus metabolitos, aunque todavía no se han identificado claramente
esos metabolitos y sus objetivos subcelulares (Snyder, Witz
y Goldstein 1993).

El reconocimiento de que el metabolismo del benceno tiene
un protagonismo en su toxicidad, así como estudios recientes
sobre los procesos metabólicos que intervienen en el metabolismo
de compuestos como el benceno, presupone la probabilidad
de que existan diferencias en la sensibilidad humana al
benceno, basadas en diferencias en los índices metabólicos
condicionadas por factores ambientales o genéticos. Existen
algunas pruebas de una cierta tendencia familiar a la anemia
aplásica inducida por el benceno, aunque no se ha podido
demostrar con claridad. Parece que el citocromo P-450(2E1)
desempeña un papel importante en la formación de metabolitos
hematotóxicos del benceno, y estudios recientes realizados en
China sugieren que existe un mayor riesgo en los trabajadores
que presentan una mayor actividad de este citocromo.

Asimismo, se ha sugerido que la talasanemia menor, y presumiblemente
otros trastornos en los que aumenta el recambio
medular, pueden predisponer al individuo a la anemia aplásica
inducida por el benceno (Yin y cols. 1996). Aunque existen indicios
de algunas diferencias en la sensibilidad al benceno, la
impresión general que se desprende de la literatura es que, a
diferencia de lo que ocurre con otros agentes, como el cloranfenicol,
para el que la sensibilidad varía considerablemente, hasta
el punto de observarse reacciones idiosincrásicas que producen
anemia aplásica con niveles de exposición relativamente insignificantes,
la respuesta a la exposición al benceno es prácticamente
universal, y se traduce en toxicidad medular y, finalmente,
anemia aplásica en función de la dosis.

Por consiguiente, el efecto del benceno sobre la médula ósea
es análogo al producido por los alquilantes quimioterapéuticos
utilizados para tratar la enfermedad de Hodgkin y otras neoplasias
(Tucker y cols. 1988). A medida que aumenta la dosis disminuyen
progresivamente todos los elementos formes de la sangre,
lo que a veces se manifiesta inicialmente con anemia, leucopenia
o trombocitopenia. Conviene señalar que sería muy raro
observar trombocitopenia en una persona que no presentase
además unos niveles normales bajos de los demás elementos
formes de la sangre. Además, es probable que esa citopenia
aislada no fuera muy intensa. En otras palabras, un recuento
leucocitario aislado de 2.000 por μl (cuando el intervalo normal
es de 5.000-10.000) indicaría claramente que la leucopenia no se
debía al benceno (Goldstein 1988).

La médula ósea tiene una gran capacidad de reserva.

Incluso después de una hipoplasia importante como consecuencia de la
quimioterapia, el recuento sanguíneo suele recuperar con el
tiempo los valores normales. No obstante, las personas sometidas
a esos tratamientos no pueden responder produciendo
tantos leucocitos cuando su médula ósea se enfrenta a algún
desafío, como una endotoxina, como los individuos que nunca
han recibido esos fármacos. Cabe deducir razonablemente que,
a determinadas dosis, un agente como el benceno puede destruir
las células precursoras medulares y, por consiguiente, alterar la
capacidad de reserva de la médula sin causar daños suficientes
para reducir los recuentos sanguíneos por debajo de los valores
normales. Dado que las pruebas médicas habituales pueden no
descubrir alteraciones en trabajadores que pueden haber sufrido
esa exposición, la protección debe centrarse en la prevención y
basarse en principios básicos de higiene industrial. Aunque se
ignora el grado de toxicidad medular asociado a la exposición al
benceno en los lugares de trabajo, no parece que una sola exposición
aguda pueda producir anemia aplásica. Esta observación
podría reflejar el hecho de que las células precursoras medulares
sólo corren riesgos durante determinadas fases de su ciclo
celular, quizá durante su división, y no todas esas células se
encontrarán en esa fase durante una exposición aguda aislada.

La rapidez de aparición de la citopenia depende en parte de la
vida del tipo celular en la circulación. La interrupción completa
de la producción medular provocaría primero leucopenia, ya
que los leucocitos, y en particular los granulocitos, persisten en
la circulación menos de un día. A continuación disminuirían las
plaquetas, que tienen una supervivencia de unos diez días. Por
último, disminuirían los eritrocitos, que sobreviven un total de
120 días.

El benceno no sólo destruye las células progenitoras pluripotenciales,
responsables de la producción de eritrocitos, plaquetas
y granulocitos; también se ha observado que reducen rápidamente
los linfocitos circulantes tanto en animales de laboratorio
como en las personas. Esto sugiere que el benceno puede tener
un efecto perjudicial sobre el sistema inmunitario de los trabajadores
expuestos, un efecto que no se ha podido demostrar
todavía (Rothman y cols. 1996).

Se ha relacionado la exposición al benceno con la anemia
aplásica, que a menudo es un trastorno mortal. La muerte suele
deberse a alguna infección, ya que la reducción de los leucocitos
(leucopenia), compromete el sistema defensivo del organismo, o
a una hemorragia secundaria debido a la disminución de las
plaquetas necesarias para la coagulación normal. Una persona
expuesta al benceno en el trabajo que desarrolla una anemia
aplásica grave debe considerarse como una señal de alarma de
posibles efectos similares en sus compañeros. Estudios basados
en el descubrimiento de un individuo centinela han permitido a
menudo identificar grupos de trabajadores con signos evidentes
de hematotoxicidad por benceno. En la mayor parte de los
casos, los individuos que no sucumban con relativa rapidez a la
anemia aplásica se recuperarán generalmente tras la supresión
de la exposición al benceno. En un estudio de seguimiento de un
grupo de trabajadores que habían presentado una importante
pancitopenia (disminución de todos los tipos de células hemáticas)
inducida por el benceno sólo se encontraron pequeñas
anomalías hematológicas residuales diez años después
(Hernberg y cols. 1966). Sin embargo, algunos trabajadores de
estos grupos, con una pancitopenia inicial relativamente intensa,
desarrollaron primero una anemia aplásica, atravesaron después
por una fase preleucémica mielodisplásica y, finalmente,
desarrollaron una leucemia mielógena aguda (Laskin y Goldstein
1977). No debe sorprender esta progresión de la enfermedad,
ya que parece que los individuos con anemia aplásica de
cualquier etiología tienen un riesgo de desarrollar leucemia
mielógena aguda mayor de lo normal (De Planque y cols. 1988).


Otras causas de anemia aplásica


Se ha relacionado la anemia aplásica con otros agentes presentes
en el lugar de trabajo, de los que el más notable es la radiación.

Los efectos de la radiación sobre las células progenitoras medulares
han sido aprovechados en el tratamiento de la leucemia.

Asimismo, diversos alquilantes quimioterapéuticos producen
aplasia y representan un riesgo para los trabajadores encargados
de fabricar o administrar estos compuestos. Parece que la radiación,
el benceno y los agentes alquilantes tienen un umbral por
debajo del cual no producen anemia aplásica.

La protección de los trabajadores encargados de la producción
plantea mayores problemas cuando el agente tiene un
mecanismo de acción idiosincrásico y puede producir aplasia en
cantidades mínimas, como el cloranfenicol. Se ha asociado el
trinitrotolueno, que se absorbe fácilmente por la piel, con la
aparición de anemia aplásica en trabajadores de fábricas de
munición. También se han asociado otros productos químicos
con la anemia aplásica, pero a menudo es difícil establecer una
relación causal. Un buen ejemplo es el del plaguicida lindano
(hexacloruro de gamma-benceno). Se han publicado algunos
casos, generalmente tras una exposición a niveles relativamente
elevados, en los que se ha asociado al lindano con aplasia. Este
hallazgo no se produce ni mucho menos en todas las personas, y
no existen informes de toxicidad medular inducida por lindano
en animales de laboratorio tratados con dosis elevadas de este
producto. También se ha asociado la hipoplasia de médula ósea
con la exposición a éteres de etilenglicol, a diversos plaguicidas y
al arsénico (Flemming y Timmeny 1993).



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Nota: este capítulo contiene muchos términos técnicos que escapan a la Ed. Media. Daremos aquellas partes de interés más general.


Biología de la sangre




La sangre es una combinación de líquido, células y partículas parecidas a las células que circulan por las arterias, los capilares y las venas suministrando oxígeno y nutrientes esenciales a los tejidos y retirando anhídrido carbónico y otros productos de desecho.



Desarrollo de las células sanguíneas

Las células tallo se dividen y siguen diferentes vías de crecimiento, transformándose en distintos tipos de células sanguíneas y plaquetas. En este diagrama se omiten varias formas intermedias.




Componentes líquidos



Más de la mitad de la sangre está formada por un líquido (plasma), compuesto principalmente por agua que contiene sales disueltas y proteínas. La proteína que más abunda en el plasma es la albúmina. Otras proteínas son anticuerpos (inmunoglobulinas) y factores que intervienen en la coagulación. El plasma contiene también hormonas, electrólitos, grasas, azúcares, minerales y vitaminas.

El plasma no sólo transporta células sanguíneas sino que además constituye una reserva de agua para el cuerpo, impidiendo el colapso y la alteración de los vasos sanguíneos y ayudando a mantener la presión arterial y la circulación en todo el organismo.

Otra función, incluso más importante, es la de proteger al organismo de las sustancias extrañas como virus, bacterias, hongos y células cancerosas. Esta función es realizada por los anticuerpos que se encuentran en el plasma, mientras que las proteínas de la coagulación controlan el sangrado. También el plasma refresca y calienta el cuerpo según sus necesidades, además de transportar las hormonas y regular sus efectos.


Componentes celulares



Los componentes celulares de la sangre son los glóbulos rojos, los glóbulos blancos y las plaquetas, que se encuentran suspendidos en el plasma.

Los glóbulos rojos (eritrocitos) son los más numerosos de los tres componentes celulares y normalmente componen casi la mitad del volumen sanguíneo. Estas células están llenas de hemoglobina, lo que les permite transportar oxígeno desde los pulmones hasta los tejidos de todo el cuerpo.

Así, las células consumen el oxígeno que les proporciona energía y liberan el anhídrido carbónico como un producto de desecho que los glóbulos rojos retiran de los tejidos y llevan hasta los pulmones.

La cantidad de glóbulos blancos (leucocitos) es menor, con una proporción de aproximadamente un glóbulo blanco por cada 660 glóbulos rojos. Existen cinco tipos principales de glóbulos blancos que funcionan de forma conjunta, constituyendo los principales mecanismos de defensa del organismo contra las infecciones, incluida la producción de anticuerpos.







Los neutrófilos, también llamados granulocitos porque contienen gránulos con enzimas, forman el tipo de glóbulos blancos más numeroso. Ayudan a proteger al cuerpo de las infecciones bacterianas y fúngicas y fagocitan partículas extrañas. Se dividen en dos tipos: neutrófilos en banda o cayados (inmaduros) y neutrófilos segmentados (maduros).

Los linfocitos se dividen en dos grupos principales: los linfocitos T, que permiten al organismo defenderse contra las infecciones víricas, pero que también pueden detectar y destruir algunas células cancerosas, y los linfocitos B, que se transforman en células plasmáticas que producen anticuerpos.

Los monocitos ingieren las células muertas o dañadas y eliminan agentes infecciosos, proporcionando así las defensas inmunológicas necesarias al organismo.

Los eosinófilos se encargan de matar algunos parásitos y de destruir algunas células cancerosas y también participan en ciertas respuestas alérgicas, al igual que los basófilos.

Las plaquetas (trombocitos), partículas parecidas a las células (no son realmente células), son más pequeñas que los glóbulos rojos o blancos y forman parte de los mecanismos necesarios para detener una hemorragia a nivel de un punto sangrante donde se acumulan y se activan.

Una vez activadas, se vuelven pegajosas y se agrupan para formar un tapón que ayuda a obturar dicho punto y a detener el sangrado. Al mismo tiempo, liberan sustancias que favorecen la coagulación.

Los glóbulos blancos no circulan libremente en el flujo sanguíneo, como los glóbulos rojos. Muchos de ellos se adhieren a las paredes de los vasos sanguíneos o incluso las atraviesan para entrar en otros tejidos. Cuando los glóbulos blancos alcanzan el sitio de una infección, por ejemplo, liberan sustancias que atraen más glóbulos blancos. Las células blancas funcionan como un ejército; están dispersas en todo el organismo pero preparadas para la orden inmediata de agruparse y expulsar cualquier organismo invasor.

Formación de las células de la sangre


Los glóbulos rojos, los glóbulos blancos y las plaquetas se originan en la médula ósea. Pero aun siendo glóbulos blancos, los linfocitos se producen también en los ganglios linfáticos, en el bazo y en el timo, pequeña glándula que se encuentra cerca del corazón que funciona solamente en niños y adultos jóvenes y donde se originan y maduran los llamados linfocitos T.

Dentro de la médula ósea, todas las células sanguíneas se originan a partir de un solo tipo de célula llamada célula madre. Esta célula madre se divide en células inmaduras que van dividiéndose a su vez y van madurando hasta llegar a los tres tipos presentes en la sangre.

La velocidad de la producción de las células sanguíneas es controlada según las necesidades del cuerpo. Cuando el volumen de oxígeno de los tejidos corporales o el número de glóbulos rojos disminuye, los riñones producen y liberan la eritropoyetina, una hormona que estimula a la médula ósea para producir más glóbulos rojos. En caso de infecciones, la médula ósea produce y libera más glóbulos blancos mientras que, ante una hemorragia, produce más plaquetas.

Análisis de sangre


Los médicos emplean diferentes análisis de sangre para diagnosticar y controlar las enfermedades. Algunos de esos análisis determinan los componentes y la función de la propia sangre; otros determinan sustancias que se hallan disueltas en la sangre para saber cómo están funcionando otros órganos.

El análisis de sangre que más frecuentemente se realiza es el recuento completo de los glóbulos, o sea una evaluación básica de los distintos componentes celulares de la sangre.



Extracción de una muestra de médula ósea

Las muestras de la médula ósea generalmente se obtienen del hueso de la cadera (cresta ilíaca). La persona se recuesta de lado, dando la espalda al médico y flexionando la rodilla de la pierna que está encima de la otra. Tras anestesiar la piel y el tejido que se encuentra sobre el hueso, el médico inserta la aguja en el hueso y absorbe la médula.




Las máquinas automatizadas realizan este análisis con una pequeña gota de sangre en menos de un minuto. Además de determinar el número de células sanguíneas y de plaquetas, el porcentaje de cada tipo de glóbulos blancos y la cantidad de hemoglobina, el recuento completo de las células sanguíneas habitualmente evalúa el tamaño y la forma de los glóbulos rojos.

Los glóbulos rojos anormales pueden fragmentarse o adoptar forma de lágrima, de media luna o de aguja. El conocimiento de una forma o de un tamaño anormal y específico puede ayudar al médico a diagnosticar una enfermedad.

Por ejemplo, las células con forma de hoz son características de la drepanocitosis, los glóbulos rojos pequeños pueden señalar una fase precoz de una falta de hierro y los glóbulos rojos ovalados y grandes sugieren un déficit de ácido fólico o de vitamina B12 (anemia perniciosa).

Otros análisis ofrecen información adicional sobre las células sanguíneas. El recuento de reticulocitos es el número de glóbulos rojos (reticulocitos) recién formados (jóvenes) en un determinado volumen de sangre.

Los reticulocitos normalmente constituyen el uno por ciento del total de los glóbulos rojos. Cuando el cuerpo necesita más glóbulos rojos, como sucede en la anemia, la médula ósea responde normalmente produciendo más reticulocitos. Así, el recuento de reticulocitos es una medida de la función de la médula ósea. Los exámenes para determinar la fragilidad de los glóbulos rojos y las características de su membrana también ayudan al médico a evaluar las causas de una anemia.

Los glóbulos blancos pueden contabilizarse en su número total (recuento de glóbulos blancos).

Cuando se necesita información más detallada, el médico solicita el recuento de los tipos específicos de los glóbulos blancos (recuento diferencial de los glóbulos blancos). Las plaquetas también pueden contarse de forma separada.

Uno de los análisis más frecuentes que se hace en el plasma es el análisis de electrólitos. Los electrólitos son el sodio, cloruro, potasio y bicarbonato, así como sustancias cuantificadas con menor frecuencia, como el calcio, el magnesio y el fosfato. Otros exámenes cuantifican las proteínas (habitualmente albúmina), el azúcar (glucosa) y los productos tóxicos que los riñones suelen eliminar (creatinina y nitrógeno ureico sanguíneo).

La mayoría de los otros exámenes de la sangre contribuye a controlar la función de otros órganos, ya que la sangre transporta muchísimas sustancias esenciales para el funcionamiento del organismo. Además, el análisis de sangre es relativamente fácil.

Por ejemplo, la función tiroidea puede ser evaluada con mayor facilidad midiendo el valor de las hormonas tiroideas en la sangre que examinando directamente una muestra de tiroides. De la misma manera, cuantificar en la sangre las enzimas y las proteínas del hígado es más fácil que examinar una muestra de este último.

Examen de la médula ósea


A veces debe examinarse una muestra de la médula ósea para determinar por qué las células de la sangre son anormales. El médico puede tomar dos tipos diferentes de muestras de la médula ósea: una aspiración y una biopsia.


Punción esternal




Habitualmente ambas pruebas se realizan en el hueso de la cadera (cresta ilíaca), aunque las aspiraciones a veces se realizan en un hueso del tórax (esternón). En los niños pequeños, se realizan en un hueso de la espalda (vértebra) o de la pierna (tibia).

Las dos muestras suelen extraerse simultáneamente, tras anestesiar la piel y el tejido que cubren el hueso.

Para la extracción, el médico aspira con la jeringa una cantidad pequeña de la médula ósea blanda que se coloca en un portaobjetos para su examen al microscopio. Con la muestra pueden realizarse exámenes especiales, como cultivos para bacterias, hongos o virus y análisis de cromosomas. Aunque la aspiración a menudo proporciona suficiente información para hacer un diagnóstico, el proceso de aspirar la médula con la jeringa rompe y desordena la frágil médula ósea. En consecuencia, es bastante difícil determinar la disposición original de las células.

Cuando es importante determinar la relación anatómica exacta entre los distintos tipos de células, así como la estructura de los tejidos evaluados, se realiza también una biopsia nuclear. Se extrae un pequeño fragmento de médula ósea intacta gracias a un dispositivo dentro de una aguja especial. El fragmento se corta en láminas delgadas que se colocan en un portaobjetos para examinarlas al microscopio.

El hecho de extraer un fragmento de médula ósea generalmente sólo ocasiona un dolor ligero, seguido por un malestar mínimo. El procedimiento requiere sólo algunos minutos.


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